VOLKSWAGEN TIGUAN RLINE 2.0 TDI 4MOTION DSG

VENDIDO
  • AÑO 2017
  • 59000KM


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Descripción

VOLKSWAGEN TIGUAN RLINE 2.0 TDI 4MOTION DSG 240CV

El motor está funcionando a un régimen de giro más alto, está el turbocompresor de alta presión y mayor inercia, más grande. Este es el que hará que el motor dé todo lo que esconde y alcance la potencia máxima de 240 CV (176 kW) y los 500 Nm de par motor. Con la compresión se consiguen presiones de carga en la admisión de hasta 3,8 bares.

Además de los dos turbos, se han tenido que retocar otros elementos en el motor, ya que la presión máxima de combustión es de 200 bares. El bloque motor, el cigüeñal, las bielas, los pistones y los segmentos se han modificado y reforzado. La culata también es nueva, así como el sistema de inyección, con inyectores piezoeléctricos de 2.500 bares de presión. Para que gire «más suave y fino» se ha añadido el péndulo de fuerza centrífuga ubicado en el engranaje permite reducir el régimen de revoluciones.

¿En qué se traduce todo esto? En que les ha quedado un motor sobresaliente, lleno de fuerza en todo momento, y que acelera con gran contundencia, rozando sus prestaciones las de un deportivo, incluso aunque estemos ante un SUV. De 0 a 100 km/h acelera en 6,5 segundos. Aunque el par motor máximo se entrega a partir de 1.750 rpm, es tan alta la cifra, que incluso girando a muy bajas vueltas por debajo del punto dulce del motor no se echa en falta fuerza.

Además el ruido y nivel de aspereza del motor está muy logrado, por el trabajo en el motor y en el escape, y también por el trabajo en la insonorización del coche: aunque desde el exterior si uno presta atención se puede percibir sonido de motor diésel, desde el interior pasa desapercibido. Eso sí, se nota algo de ruido aerodinámico a alta velocidad.

Apenas suena a diésel, al ralentí el motor es silencioso y no transmite vibraciones al interior, y además al acelerar con decisión el sonido del motor es bueno y agradable, e invita a disfrutar subiéndole de vueltas. Hay que reconocer en este punto el trabajo realizado, pues el motor 2.0 TDI convencional de 150 CV, siendo también un buen motor, es cierto que es un poco rumoroso al ralentí, y no es tan refinado como esta versión de 240 CV.

La caja de cambios automática DSG de doble embrague bañado en aceite de siete velocidades es la única opción de cambio para este motor. Desde luego lo complementa muy bien, y hace que la conducción sea muy agradable y cómoda.

En el modo D del cambio automático de este Volkswagen Tiguan TDI 240 la gestión electrónica de la caja entra en modo económico. Los cambios de marcha se realizan pronto, el cambio no reacciona tan rápido y opta por primar la suavidad, y el motor gira muy bajo de vueltas, entre 1.100 y 1.500 rpm aproximadamente. De esta manera se puede circular prácticamente sin oír el motor, consumiendo poco, pero sin echar en falta potencia.

Los asientos deportivos ayudan a mantener la sensación de comodidad, con un buen apoyo en la zona lumbar y unos laterales más resaltados que aportan sujeción al cuerpo en las curvas. La tapicería específica del paquete R-Line en tonos grises y negros, combina tela, microfibra y cuero. Viene con la R grabada y costuras de color claro que contrastan.

En todo momento uno tiene la sensación de que el coche pisa con seguridad, estabilidad, confianza y robustez. La tracción a las cuatro ruedas 4motion ofrece un extra de adherencia, sobre todo con pavimento mojado, algo que se agradece cuando se tiene un motor con tanto par que llevar hasta el suelo.

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